Hemos concluido nuestro proyecto o servicio, todo está aparentemente correcto y hay conformidad tanto por parte del cliente como por la nuestra. Sin embargo, llega el momento de emitir la factura, la enviamos y… de repente, nuestro cliente desaparece y no da señales de vida. Aun así esperamos. Pero la fecha en la que debería estar abonada la factura vence y el cliente continúa sin ponerse en contacto con nosotros y sin ingresarnos el dinero.

Aunque es posible que para muchos esta situación resulte extraña o poco probable, lo cierto es que, desafortunadamente, se produce mucho más a menudo de los que imaginamos y provoca una enorme frustración en muchos autónomos y pymes que pueden llegar a ver en peligro el futuro de sus negocios por este motivo. Ante una situación así nuestro derecho y obligación es reclamarle al cliente lo que nos corresponde por el servicio que le hemos ofrecido y lo más aconsejable es ponernos a ello sin demora.

Como tratar con un cliente que no nos paga

Para tratar con un cliente que no nos paga, existen una serie de interesantes estrategias que en Tekas Plus Omnichannel Solutions recomendamos tener siempre en consideración.
Para comenzar, intentaremos mantener antes un diálogo con el cliente para que nos explique los motivos que le han impedido saldar la deuda hasta la fecha, e intentaremos en todos los casos mostrarnos compresivos antes las razones que nos exponga. En algunas ocasiones el cliente nos confirmará que no sucede nada y procederá a abonar el importe que le estamos reclamando. En otras, en cambio, podremos encontrarnos ante razones de peso que deberemos valorar.

Diversos estudios sobre el tema han demostrado que los clientes que podemos encontrarnos en este tipo de situaciones suelen ser principalmente de tres tipos. Por un lado encontramos los que están pasando por dificultades económicas reales y considerables que les impide satisfacer el pago. Por otro los que, sin actuar con mala fe, simplemente se han despistado. Y, por último, los que dejan pasar el tiempo con la esperanza de que la empresa olvide la deuda y desista en su empeño por reclamársela. Una vez hayamos analizados la situación y conozcamos a qué tipo de cliente nos estamos enfrentando, actuaremos en consecuencia. Eso sí, independientemente del tipo de cliente que nos encontremos, hemos de aclararle siempre que en ningún caso vamos a perdonarle la deuda. Sí le mostraremos en cambio nuestra absoluta disposición para buscar una solución que satisfagas a ambas partes.

El cliente no puede pagarnos

Así, si nos aclara por ejemplo que el motivo del impago es la falta de liquidez, podremos negociar con él tres posibles opciones:

Si verificamos que el cliente está pasando por problemas económicos que le impiden realizar el pago en este momento, podemos ofrecerle más tiempo e instarle a que se comprometa a abonar la totalidad la deuda reclamada cuando su situación económica mejore.

Ofrecerle la posibilidad de saldar la deuda a plazos suele ser otra opción bastante bien recibida cuando el motivo del impago es la falta de liquidez. Si el cliente nos asegura que no está realmente en disposición de abonar la totalidad de la deuda en este momento pero nos confirma que sí podría afrontarla en distintas cuotas, le ofreceremos la posibilidad de pagar una cantidad al mes hasta su cancelación. Esta opción resulta muy acertada cuando la cantidad de la deuda es elevada.

Cuando el cliente presenta problemas para hacer frente al pago, podemos valorar otra interesante solución: recuperar nuestro dinero mediante un intercambio de servicios. Podemos tantearle e intentar averiguar su oficio o si posee alguna habilidad especial que a nosotros nos pueda resultar de utilidad y que posibilite que el cliente cancele su deuda realizando algún tipo de trabajo para nosotros.

El cliente no quiere pagarnos

En aquellos casos en los que tengamos constancia de que el cliente nos puede pagar, las opciones que barajaremos serán distintas. Ofrecerles una reducción de la factura por pago pronto suele ser por ejemplo una buena estrategia para motivar a este tipo de clientes. Si esta opción por sí sola no le satisface, podremos brindarle además un descuento en el próximo pago.

Si tras intentar todas estas opciones comprobamos que nuestro cliente está actuando de mala fe y que no tiene ninguna entención de pagarnos, no nos quedará más remedio que adoptar medidas más drásticas. Debemos conseguir que le resulte difícil ignorarnos comenzando a llamarle y escribirle a diario. Para agilizar la gestión y ahorrarnos tener que escribir un correo cada día, podremos hacer uso de servicios de correo gratuito como Benchmark o MailChimp. De esta manera obtendremos ventajas tales como asegurarnos de que el correo llega a su bandeja de entrada y poder calendarizar los correos a lo largo de una semana, un mes o el tiempo que consideremos oportuno. Es importante que comprobemos si hemos sido bloqueados por el cliente. Si así fuera, haremos uso de distintos correos.

Al mismo tiempo, haremos todo lo posible para que este cliente no pueda continuar disfrutando de los productos o servicios que ha adquirido y no ha abonado. Le comunicaremos además que la factura que le estamos reclamando será traspasada de forma inminente a una empresa de cobro de deudas. Nos aseguraremos siempre de que esta sea fiable y que cumple con las leyes de cobros correspondientes. Si después de todos estos intentos no alcanzamos nuestro objetivo, nuestra última opción será, irremediablemente, tomar alguna acción de tipo legal.
Aunque el proceso puede resultar largo y cansino, es importante no desistir y depositar siempre nuestra confianza en profesionales como los del Departamento de Recuperación de Activos de Tekas Plus Omnichannel Solutions que harán uso de sus conocimientos y todos los instrumentos a su alcance para ayudarnos a alcanzar nuestro objetivo.

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