Hasta la fecha hemos centrado nuestros artículos en conocer las medidas más adecuadas que nos garanticen cobrar a tiempo nuestras facturas. Hemos dedicado muchas líneas además a explicar las estrategias más eficaces cuando debemos enfrentarnos a un cliente que se declara insolvente.

Sin embargo, existe otra cuestión que aún no nos hemos planteado. Y es que, ¿qué sucede si el cliente al que le estamos reclamando una deuda se declara insolvente?

¿Qué sucede si el cliente al que le estamos reclamando una deuda se declara insolvente?

Esta es una de las preguntas que se hacen muchos empresarios de casi todos los sectores económicos. Pues bien, si buscamos el significado de la palabra «insolvencia» comprobaremos que se define como » la situación en la que el total de las cosas que tenemos (nuestros activos) no alcanza para cubrir el total de lo que debemos (nuestros pasivos)».
Así que, efectivamente, ningún empresario está a salvo y puede ocurrir que la persona con la que hasta ahora ha hecho negocios posea un volumen tan elevado de deudas que le lleven a declararse insolvente. Para ello habrá de haber incumplido la cancelación de dos o más obligaciones a favor de dos o más acreedores por un plazo superior a 90 días, o deberá haber en su contra una o más demandas de ejecución o cobro judicial. Las obligaciones atrasadas representarán además la mitad al menos de la deuda total a cargo del deudor.

Si usted está leyendo esto y es acreedor, ante una situación así, le aconsejamos que no pierda la calma ni se ponga en lo peor : declararse en insolvencia no condona las obligaciones financieras de su deudor. La insolvencia no es una justificación para evitar que las deudas de nuestro deudor no se hagan efectivas, sino una oportunidad para buscar un acuerdo que satisfaga a ambas partes.
Llegados a este punto, le recordamos la existencia de la Ley de Insolvencia económica, en vigencia desde el año 2012 y pensada para personas naturales no comerciantes. Esta Ley permite que todas aquellas personas que han incumplido sus obligaciones financieras puedan solicitar una audiencia para negociar con sus acreedores sus obligaciones mediante un proceso extrajudicial regulado por un conciliador. Este proceso posibilita así que entre el deudor y sus acreedores se pueda acordar una forma de pago que beneficie a todas las partes sin necesidad de iniciar un largo proceso legal.
Por lo tanto, como ve, no todo está perdido.

Qué tramites seguir cuando nuestro cliente se declara insolvente.

El trámite dará comienzo ante uno de los Centros de conciliación autorizados por el Ministerio del Interior y Justicia, tanto públicos como privados, y durante este proceso el deudor podrá negociar o liquidar sus deudas si su patrimonio es inferior a las mismas. Pero, no confundamos, no estamos hablando de una refinanciación sino de una especie de convenio entre el acreedor y el deudor.
Todos los acreedores del deudor deben acudir obligatoriamente a la conciliación y escuchar su propuesta de pago. Usted no será por lo tanto el único acreedor que participe. Eso sí, si no se presenta, ha de saber que estará obligado a respetar el acuerdo que adopte la mayoría.
Para alcanzar un convenio será necesario que sea aceptado por dos o más acreedores a quienes se adeude más del 50% del total de la deuda. El plazo máximo para llegar a un acuerdo entre las partes es de 60 días. Si el acuerdo se obtiene dentro de este tiempo, no se cobrarán los intereses de demora causados durante ese período. Si este plazo no fuera suficiente, existe la opción de una prórroga de 30 días.

Durante la etapa de conciliación se suspenderán todos los procesos judiciales contra el deudor así como el cobro de cualquier tipo de interés y cuotas de administración ya que estos podrán ser objeto de negociación entre las partes. Si al término del proceso no se alcanzara ningún acuerdo, el deudor deberá pagarle el importe total que le adeuda, incluyendo los intereses corrientes y de demora ocasionados y no abonados y demás cobros que hayan sido suspendidos.

En el caso de que llegue a un arreglo con su deudor,por ejemplo mediante nuestro servicio de recobros de deudas y con el fin de evitar la proliferación de una cultura del no pago, éste no podrá adquirir créditos nuevos ni otorgar garantías a terceros sin su consentimiento y el del resto de acreedores.

El régimen de insolvencia llegará a su fin cuando el deudor haya cumplido con el total de las obligaciones dentro del acuerdo pactado. Una vez suceda esto, se le recordará que no podrá solicitar el inicio de un nuevo trámite de negociación de deudas hasta después de transcurridos seis años a partir de la fecha de cumplimiento total del acuerdo anterior.

Y usted se preguntará: ¿pero qué sucede si el deudor incumple alguno de los acuerdos pactados?
Lamentablemente, habrá llegado el momento de solicitar la intervención de un juez. Si aun con la intervención del juez no se alcanza ningún acuerdo o el proceso se alarga en exceso, usted, el resto de acreedores y el deudor terminarán iniciando inevitablemente el largo y espinoso proceso legal que se pretendía eludir.
Sin embargo, evite pensar en esto último, no pierda la esperanza, y tenga siempre presente que el régimen de insolvencia se fundamenta en el principio de la buena fe y el ánimo conciliatorio entre todas las partes.

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