En TKS es prioritario la gestión del capital más importante con el que contamos: las personas. Queremos que el lugar donde pasan gran parte de su tiempo forme parte de su vida. Para ello consideramos fundamental establecer vínculos que se trasladen más alla del simple desempeño profesional. Porque detrás de cada profesional hay una persona, y una persona que trabaja en un ambiente agradable desempeña mejor su labor y traslada a sus compañeros esa actitud positiva.

Una de las multiples actividades que realizamos son las fiestas anuales infantiles a las que los empleados acuden con sus hijos. Uno de los asistentes nos narra su experiencia:

«Eran alrededor de las 17 horas del viernes 29 de septiembre. Frente al local de Paula Catering, en la calle norte de La Felguera, recinto que este año ha alquilado la empresa para llevar a cabo la fiesta, se iban reuniendo pequeños y mayores mostrando gran intriga por lo que estaba a punto de suceder. Unos se mostraba tímidos, otros no veían el momento de entrar. Cuando por fin llegó la hora, algunos pequeños echaron a correr; dentro les esperaban varias animadoras que con caras sonrientes les invitaron a pasar. Había globos, una enorme cama elástica, mesas llenas de comida… ¡Aquello era increíble!
Pequeños y grandes comenzaron a pasar poco a poco. Cogidos de la mano de las monitoras, muchos peques se acercaban hasta unos bancos donde les esperaban un montón de pinturas de colores para adornar sus caras. Algunas niñas pintaron sus rostros de princesas con bonitos colores y piedras que las hacían brillar; otros niños decidieron pintarse de ratón o de pikachu y otros tantos se transformaron en terroríficas caras que hubieran asustado hasta al más valiente.
En torno a las 17:30 el local empezó a llenarse. Compañeros de trabajo con niños y sin niños entraban para ver lo que allí estaba sucediendo. David, el fotógrafo de la empresa, invitaba a cada niño a que posara junto a su mamá o papá, tía o tío frente al cartel que anunciaba la fiesta para sacar así una foto de recuerdo. Después,la mayoría de los los pequeños corrieron de nuevo hasta las animadoras: la diversión estaba a punto de comenzar y ninguno se lo quería perder. Empezaron así a zambullirse en un sinfín de juegos. Risas y más risas y gritos de sorpresa y emoción comezaron a escucharse como hilo musical antes las caras de satisfacción de los mayores que mientras comentaban lo maravilloso del momento no podían apartar la mirada de las caras de sus pequeños.
Y por fin llegó la merienda. Dos mesas llenas de refrescos y alimentos que hacían la boca agua invitaban a acercarse y a servirse: rica tortilla de patata, sandwiches, jamón, queso, empanadilla, patatas… Sin que nadie lo esperara empezaron a salir también croquetas, nuggets, calamares… todo recién hecho, todo delicioso. «Qué rico está esto» o «Prueba esto que te va a encantar», fueron las frases más escuchadas entre los mayores.
La diversión estaba servida y los pequeños se lo estaban pasando como nunca:unos saltaban, otros reían, algunos cantaban… Pero la gran sorpresa aún estaba por venir… Sobre las 19 horas, de repente, el local se quedó casi mudo. Los niños, incrédulos, no podían creer lo que estaban viendo: Chase, el símpatico protagonista de la seria La Patrulla Canina acababa de hacer su aparición. Embagados de emoción y ansiedad los niños se acercaron hasta él para que David les volviera a retratar junto al simpático amiguito. Algunos mayores se convirtieron también en niños por unos minutos y no quisieron dejar pasar la oportunidad de fotografiarse con él.
La tarde avanzaba y la fiesta llegó a su fin. Uno tras otro los asistentes a la fiesta se fueron marchando, las caras de muchos niños eran ahora de gran pesar. Los pequeños fueron obsequiados con un bonito detalle compuesto por una bonita taza con el logotipo de la empresa y llena de deliciosas chuches que hicieron que las caras de tristeza de los peques se transformaran de nuevo en caras de agradecimiento y felicidad.
Fue una tarde maravillosa para todos. Tres horas de diversión que los pequeños y los no tan pequeños no podrán olvidar fácilmente. Tres horas durante las cuales la sonrisa de los todos los niños asistentes fue sin duda la gran protagonista. El Grupo TKS quiere que esa sonrisa no se apague nunca y, por eso, una vez al año pone todo lo que esté en su mano para que la sonrisa de sus pequeños brille intensamente durante unas horas.»